Moratalla cuenta con un amplio y variado calendario festivo que refleja su riqueza cultural, histórica y popular. A lo largo del año se celebran numerosas festividades que forman parte de la identidad del municipio y de sus pedanías, ofreciendo una experiencia auténtica y profundamente arraigada en la tradición, donde el propio del lugar y el visitante pueden integrarse el folclore y diversión.
De las principales celebraciones, destacamos el día del Patrón, la Purísima, Romerías, San Miguel, Semana Santa, Cristo del Rayo y Encierros por Vereda.
Los “Tambores” marcan el alma de la Semana Santa moratallera, cuando las túnicas multicolor y el sonido continuo de tambores llenan las calles los días de Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección desde por el mañana muy temprano hasta el anochecer. Una celebración libre, diferente y llena de carácter que tiene como gran emblema el sonido de los Tambores, reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y de Interés Turístico Regional.
También, hay lugar para las majestuosas procesiones que se celebran con gran pasión, como: la del Cristo de la Sangre, el Prendimiento, la del Silencio, Santo Entierro y acto de Jesucristo con los tambores.
Moratalla inicia sus Fiestas Mayores en honor al Santísimo Cristo del Rayo el 15 de junio, una celebración que destaca por el desfile huertano, la ofrenda floral y la función religiosa. Estas fiestas tienen su continuidad del 11 al 17 de julio, cuyo eje central lo constituyen los tradicionales encierros por vereda y numerosos festejos que conmemoran el milagro ocurrido en 1621, convirtiendo las Fiestas Mayores en una cita llena de emoción desbordante, declaradas de Interés Turístico Regional.
Entre ambos momentos, la vida local se completa con tradiciones, encuentros populares y festejos que mantienen viva la identidad alegre y participativa de Moratalla.
Todos los años, el primer domingo de mayo, se realiza una Romería en honor a Jesucristo Aparecido, patrón de Moratalla, con motivo de su aparecimiento en el año 1.493, en la que el patronato Jesucristo Aparecido y Virgen de la Rogativa acompañados por centenares de peregrinos andando, trasladan a los patrones desde la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción hasta su ermita Casa de Cristo y el último domingo de mayo, se celebra la fiesta en honor a la Virgen de la Rogativa.
En cada jornada se realiza un tramo del camino, llegando hasta la aldea donde pernoctará la imagen y la que vecinos organizan una fiesta de bienvenida.
Resulta muy típico el baile de los romeros al compás de las cuadrillas de animeros, así como la realización de pujas por llevar las andas.